"El cerebro de las infancias es como una galaxia llena de estrellas que se prenden y se apagan todo el tiempo, y todo el tiempo están absorbiendo información." Con esa imagen, la pediatra y puericultora Sabrina Critzmann resume, en este episodio de ENA Talks, por qué lo que hacemos con los más chicos en los primeros años importa tanto.
Critzmann llegó a este camino por tres vías que se entrelazan: su formación académica, su residencia y, sobre todo, su propia maternidad —incluida la pérdida de su primer hijo, algo que ella misma relata abiertamente en su libro Hoy no es siempre— que la llevó a especializarse en puericultura y a pensar las infancias como personas desde el primer día.
Hablarles como personas, desde que nacen
Uno de los planteos centrales de la charla es tan simple como revolucionario: hablarles a los bebés desde que nacen, explicarles lo que va a pasar —"te voy a hacer upa y vamos a ir de este lado a este lado"— y regalarles el lenguaje. Ese gesto, dice Critzmann, ya transmite un mensaje profundo: sos parte de esta familia, sos parte de esta sociedad.
También es contundente sobre los límites físicos: más del 50% de las familias argentinas admite usar el castigo físico en la crianza. Critzmann lo compara con algo que nadie discutiría en otro contexto —pegarle a un compañero de trabajo por un conflicto— y propone una pregunta incómoda pero necesaria para quien no logra poner un límite sin dañar.
"Si nosotros no somos capaces de trabajar un límite sin dañar física o mentalmente a la otra persona, tenemos que pensar qué nos está pasando con eso."
El miedo al error (y por qué está bien equivocarse)
Otro eje fuerte: el exceso de información y el miedo a hacer las cosas mal, alimentado por redes sociales, que termina generando una crianza más ansiosa, no más sana. Critzmann habla de cómo la lactancia, la alimentación y hasta el uso de pantallas se viven hoy con mucha culpa, y ofrece una mirada distinta: no existe la crianza perfecta, y reconocer un error frente a los chicos —"por acá no era, vamos a cambiar esto"— es en sí mismo una enseñanza valiosa.
También conecta algo que sorprende: la alimentación, la microbiota intestinal y la salud mental de los más chicos están profundamente vinculadas, mucho más de lo que se suele pensar. Ese hilo, y su reflexión final sobre encarar la crianza desde la honestidad, mejor en su voz.
Crianza respetuosa, vínculo y los primeros años que moldean todo. Escuchá a la Dra. Sabrina Critzmann.


